El padre Anthony Fahy construyó desde 1844 un mundo católico irlandés aparte, dos diarios discutieron quiénes eran los irlandeses, y el City of Dresden de 1889 puso fin a la emigración organizada.
Cultura compartida
Los relatos
Lo que los dos países se dieron mutuamente: Borges leyendo a Joyce, hurling en la pampa, el pastor irlandés y el gaucho. Cada relato muestra sus fuentes y la fecha en que se revisó.
11 relatos · en 3 estantes, cada uno con sus fuentes y la fecha en que se revisó
Antes de 1806 los irlandeses del Río de la Plata eran súbditos de España. Después llegaron prisioneros de guerra que se quedaron, un almirante de Foxford y el edecán que volvió a su tierra a reclutar.
Hijo argentino de padre de Offaly, Eamon Bulfin izó la bandera republicana sobre el GPO en 1916, se salvó, fue deportado y de Valera lo devolvió como primer enviado de la República. Los Ginnell siguieron en 1921. Lo que hallaron consta en informes del Dáil.
Anthony Fahy rigió a los irlandeses de Buenos Aires de 1844 a 1871 como capellán, banquero, agente laboral y casamentero. Su ayuda en la hambruna y sus escuelas van junto a su apoyo a Rosas y a la condena de Camila O'Gorman. Los historiadores no lo santifican.
Las estimaciones van de 7.000 a 50.000 llegados, de los que cerca de la mitad se quedó, y de 150.000 a más de un millón de descendientes irlandeses hoy. La dispersión no es descuido: las cifras cuentan cosas distintas. Aquí va cada una con su autor y fecha.
Un hijo nacido en la Argentina izó la bandera en 1916, dos Estados formalizaron sus lazos en 1947, la dictadura mató a gente en parroquias de fundación irlandesa, y la guerra de 1982 enfrentó a Dublín con Londres.
Cómo los patrones, y no la hambruna, abrieron cadenas desde Westmeath, Longford y Wexford, cómo el contrato a medias convirtió a pastores en terratenientes para uno de cada diez, y lo que el campo le costó al resto.
Agentes a comisión llenaron un vapor alemán con unos 1.800 pobres urbanos de Dublín, Cork y Limerick con promesas de tierra. Desembarcaron en febrero de 1889 sin alojamiento, comida ni trabajo, y unos 700 fueron a carpas en Napostá.
Desde los años noventa el vínculo pasa por visitas de Estado, un programa de vacaciones y trabajo, unas 500.000 personas de ascendencia irlandesa, fútbol gaélico, danza irlandesa, dos pueblos irlandeses y una vía a la ciudadanía que la mayoría no puede usar.
El hurling llegó a la Argentina con los pastores y curas de la década de 1880, recibió sus reglas de William Bulfin en 1900, dejó un reglamento de 1918 en Croke Park y se apagó cuando se acabaron los hurleys.
Los contratos ovejeros de medianero y tercero explicados a través de John Murphy, de Kilrane, que cavó zanjas, cuidó majadas ajenas y levantó el primer alambrado del norte de Buenos Aires, junto al uno de cada diez que obtuvo tierra y los muchos que no.
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